La misericordia de la cánula y el cateter de nuestro amor
Del azúcar sintético al amargo decibelio del grito, así fue como el encanto del tungsteno encendió la mecha, sonando de fondo héroes y abrazando el tango de fuego en nuestro baptismo de purpurina, arena de color beige sobre el árbol de navidad, que difícil era ser; tu el catéter y yo la cánula con el cual cosíamos los jerseys de esperanza con los que nos vestíamos en navidad.
Arrastrábamos la memoria colectiva y la razón corporal de los extraños de tu anatomía disidente excarcelada de promesas y sueños, riñas que se estrellan sobre mi capa de ozono con el gran agujero de soledad solar y la lluvia que se RIPea a tu lado, la ciudad apagó el radiador que daba lumbre al contrafuerte de las visiones de bolas de cristal y manos sintéticas.
Soy una victoria andante sobre el tiempo
Perdón por mi naturaleza de perdidas de aventuras, perdón por las noches de followers reconstruidos en marihuana intelectual, soy una victoria andante del tiempo y me rijo por las mareas de comentarios jocos y problemas como los de Tristán. Sobreviví al hielo y al olvido de las victimas de ese teleférico, Madrid fue mi crimen sin acabar, tuve fe pero no en cristo y renací del renacimiento al cual me tenían acostumbrados tus ojos, he cambiado mil trueques en el averno para convertir esta puta habitación en algo parecido al cielo y solo he conseguido cambiar de cabecero.
Me suicido cuando corrijo siderúrgicamente mi corazón de hierro con las hiedras de mi vida y mi medicación. Sigo viviendo, sigo bebiendo de esos manantiales de la vida eterna que se llaman tus ojos y a cada millón de años le pongo un decimal para que les hagas compañía, puedo esperarte detrás de la línea porque tengo fe en el desvarío de tus miradas, en el ungüento de tus palabras, oigo el murmullo debajo de mi cama, escucho sus risas al despertar y mantengo la cabeza muy alta como mártir de esta sociedad.
Exprímeme la sonrisa con tus ojos de perra
Y tú tendida en mi cama y yo tendido en el tendido eléctrico de mi cama:
—Haz que se pierda todo; la sangre del violín, las venas nenúfares del corazón, las olas clandestinas de tu piel de gallina, los arcos iris que hacen de caparazón a la lluvia solar, los ángeles de mármol aniquilados por la madera salvaje del tiempo amazónico, todos tus enjambres de muñecas vestiditas de azul geranio, el ejercito de posibilidades en tierras de vapor, el alma de estallidos de hambre, las donaciones de sangre de zumo de tomate, pierde el sueño recuperado de la hipnosis, las papeletas desestabilizadas de los rincones poligonales, el sufragio de rampas en el paladar, el ático de la jirafa, la virilidad, la virginidad, la impermeabilidad…
—¿Porque?
—Por amor.
Te sonreiría pero tus ojos son como dos exprimidores de naranjas para mi sonrisa. Se alquiló un cuartillo en el oasis de sus costillas, y mientras, probé a tapiar las noches pero por más que quise siempre entraría el Alba.
Exprímeme la sonrisa con tus ojos
Y tú tendida en mi cama y yo tendido en el tendido eléctrico de mi cama:
—Haz que se pierda todo; la sangre del violín, las venas nenúfares del corazón, las olas clandestinas de tu piel de gallina, los arcos iris que hacen de caparazón a la lluvia solar, los ángeles de mármol aniquilados por la madera salvaje del tiempo amazónico, todos tus enjambres de muñecas vestiditas de azul geranio, el ejercito de posibilidades en tierras de vapor, el alma de estallidos de hambre, las donaciones de sangre de zumo de tomate, pierde el sueño recuperado de la hipnosis, las papeletas desestabilizadas de los rincones poligonales, el sufragio de rampas en el paladar, el ático de la jirafa, la virilidad, la virginidad, la impermeabilidad…
—¿porque?
—Por amor.
Te sonreiría pero tus ojos son como dos exprimidores de naranjas para mi sonrisa. Se alquiló un cuartillo en el oasis de sus costillas, y mientras, probé a tapiar las noches pero por más que quise siempre entraría el Alba.
Prostitutas con diabetes y diamantes
Exculpo las cruces sembradas en el campo neuronal de mi garganta con las cuales mezclabas el mojito, y riño contra mí ser de la forma más abrupta y torturadora posible, con brusquedad para que al rozar mi ira con la silicona fortuita de tus senos recriminen los embriones circunsincrustados en mi tripofobia, se hieren como dos agujas revoloteando por el estomago de mariposa y la lengua de oso hormiguero marca el clímax de un orgasmo, porque la esperanza es solo sal de tequila, nada mas que el brillo de los talismanes de los mares del sur y noto tus angelicales latigazos en mi espalda con tu manojo de venas, pues esa es mi realidad, mi realidad mas enfermiza, tus cosquillas de rodillas en el santo sacramento del ovillo y la aguja de la princesa con tacones YSL, de las meriendas en la calva de nuestra abuela de psicosis.
Os odio de la mejor forma posible, follaros al feriante de mis nudos espaciales, al acordeonista de intervagones de tren, a la chica pija del 4B, pero no me dejéis solo en esta habitación pues el Internet acabará con mi especie, con mi especia, el amor y la agonía por la soledad de diabetes y diamantes.
Asísteme, resísteme, insísteme bajo el nivel del mar de tus desiertos de paraguas…
La absenta ocular de tus balazos
Sevilla dejó la herida más árida y la absenta mas abierta, mil lástimas, mil encantos y una lágrima a 8000 pies de altura. Nuestra belleza en ella representaba nuestro idilio, sin embargo una distancia próxima a la fingida vida y una vida de sueños y pesadillas que seguían siendo anuncios promocionales de Ryanair y pegué mis zapatos con las lágrimas de mis manos, anestesia de perfección, muertas puertas de embarque a Eindhoven resquebrajando cristal duchampiano en este fiel corazón destilado.
Te escuchaba respirar como los ruegos de los fieles, me desnudaba como las azafatas de proteínas, después de esta noche la osa mayor solo será caldo bacteriológico y así podremos desvanecernos en el puente de Londres y correr a cuenta propia, ya era hora, es el momento de volver en el avión emocionalmente cateto, con el pasillo de hormigas laterales, con los 198 pasajeros salmón, abróchense los cinturones llegan las turbulencias de la absenta ocular de tu motivación de la absenta ocular de tus abrazos y apretó las mandíbulas de sus brazos, agarró su picahielo tatuado lo arrancó de su piel y lo envolvió con la corteza cerebral para acabar haciendo una raja en mi colchón e introducirlo y cerrarlo a modo de ritual pagano de protección con hilo de azafrán.
Baleémonos y que las lágrimas hagan de paraguas.
Solo quiero ser tu ángel sin afeitar
Hay voluntades que mueren en un día, sueños que mueren en un día y amores eternos que mueren en un día. Ni tu amor es tan sensato, ni tu olor es tan ligero, ni esto es una barcaza, ni tus sueños un velero, no te niegues, se celosa, pues la fría y tempestuosa, noche razona, mejora, en enero llora, y piensa, no me odies, miles de corales, miles de flores, postales cardinales, necesitaba tu sabor, tu color, de narcótico amor a somnífero rencor, de mágica poción a refracción, nadar, reír, soñar, sentir y hablar de un planeta en explosión. Adicto a tu alambique, al tembleque espacial de tus manos al volar, a la rehabilitada soledad de la clase obrera del banquete de boda.
Ella era como una personificación de mi nombre y liberó mis brazos y rebanó con el cortacésped las tubuladas esfinges del jardín, todas las luces de tu cremallera me llevaban a ti, me juzgan, me aprietan y se reflejan al otro lado del espejo, seré el hijo de Jesús y de una magdalena.
Miéntemelo todo…
Hago castillos de cartas con tus señales radiofónicas y fijo carteles con la muy noble propaganda de mi amor, te escenifico mis batallas navales con mi cuerpo y sólo te pido perdón en el punto lunar del atardecer, así que revélate, como los carretes de foto y haz que tu quemazón sea una bonita astilla cadavérica con forma de corazón, así que no me desees demasiado fuerte y siénteme y siéntame frente a ti, en esta bonita corazonada de alambre de espino que electrificada protege tu locura de sirena por mi, así que sí, y si lo deseas vuélame sobre, desde y a hacia mi, ízame como bandera de tu dignidad, deja entreabierto el portón y apuñálame con tu ballesta.
Tus te amo genocidas en mis revolucionarios pacifistas de clase de inglés.
El amor de los desheredados
Y tus manos frías aguantando la coca cola fría,
Sonríes, los colores fríos de tu no llevar gafas,
Débil, sobre los cabellos fríos de tu correspondencia,
Tu lejanía, tú fría distancia de los 14 pasos,
Tu sufrimiento, frío y las oraciones, benditas oraciones,
Frías, como el frío amanecer de tus parpados, la fría ceguera, el frío amor
El frío dictado envilecido, la fría mariscada, el olvido,
Las frías heridas que muestran nuestras limitaciones,
Nuestras frías victorias, el espíritu inquieto, frío,
La equivocación de los Horacios, la invocación de la luz, fría,
El sacrificio frío, el juramento, la fría libertad renacida,
El frío viento que mueve las trampas de osos, frías trampas,
La bondad, el sacrilegio, el frío abrelatas de corazones de hierro,
La inocencia, la caridad del asesino, la fría bienamada, el perdón, la ceguera,
La reverencia por la claridad del eclipse de tu fría voz, se para, se pierde
Y despierto, y despiertas y me miras y sobre tu mirada mis ojos
Y sobre mis fríos ojos aluniza la frialdad de tus besos calientes.
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