El matiz onomasticable de los días felices
Hoy es mi SS cumpleaños y aun me pregunto si los dromedarios llegaron a la estación de Sants, si los días felices siguen siendo apátridas, si las rosas y los claveles amputados aun le pertenecen, si mi moral corrige las felicitaciones, me pregunto si somos viriles, si 22 es el numero del placer industrial en el transbordo de la línea 1, si me noto modernillo o emperador, si claudico con el ejemplo utópico de Mategna, si San Sebastian aun bendice mis flechas de encáustica anyway, si Norma Duval controla Normandía, si el norte se pierde en brújulas de sombras chinescas, si Hemingway nos da de comer como a los pollos, si mi bula sigue hilando a papanatas, mojigatos, peleles y cumpleañeros menstruales, si Cárnicas González aun nos ve besarnos.
En un día como hoy de diezmo y escopetas solo merezco representar 22 nacimientos permisibles Keplerianos en una rebanada de pan 4 quesos, hierva y musgo que filtrado a partes iguales son el suspiro de un Martini déspota.
Conmerecimientos convertidos en convenios consensuados.
Jeff Koompleaños Fusil.
Impertinencias, amor y acetatos…
Lo efímero es algo que no se puede ahogar en tranquimacines, el amor es algo desnutrido en sus apéndices victorianos, desdentado en su significado griego y marchito en su plenitud desprendida de locura, la idea indefinida de amor renace de un contexto infinito, parte de un razonamiento imbecil y se dirige hacia la mas profunda soledad en pareja, acostado cada noche con un mejillón, la confluencia de ideales desiste en un imperioso corte de tallarines que deshace los nudos de papel maché de las almohadas, el amor es la muerte ecuestre, la ternura del mendigo, el romanticismo del coño…
El desorden rige la verdad monopoliza las histriónicas estadísticas de una corazonada cotejándolas con los delfinarios de apéndices de la locura del tiempo, del sentido de los sueños epistemológicos, las desestructuras completas, los ebanistas de sueños y los enSAMblajes del ayer.
La cuadratura del corazón circunvalatorio
Barro y muerte en Las Vegas. Cristalitos que se deshacían entre las córneas estalactíticas de mis encoleraciones sentimentales. Aparentemente la furcia taponaba mis ventrículas disfrazada de carnaval y me daba de beber el jugo del racimo de uvas y uñas de porcelana que emanaba de su aorta, los impertinentes diálogos que se fermentaban en su grito de velociraptor desesperaban mis patitas de cangrejo. Noches de anillos jupiteros perdidos en el polen del bálsamo de su cordero y que a sus vez hacía que nos marcáramos el pentimento, despreciando a la razón.
Urbanitas fuera de tiesto y glaucoma fucsia eso era lo que se veía desde su pulmón derecho, recostado pláteamente en su flanco derecho, agachado en mi estancia, enclavada en el ritmo metronímico de su coraçao con kohol.
Su megalopolis era el fratricidio del placton entre almendras operadas de apéndice
y las termitas de sus dientes eran bondadosas fiebres desmitificadas. Si me quieres redúceme a cenizas…
Caviar cristalino en el nombre de Dios
La mostaza seguía goteando en el reloj de arena de mi naturalidad y los dientes de murciélago apretaban mis pupilas haciendo ondas concéntricas, las noches de aquel viernes retribuían a pequeños sorbetes de champagne en las plazas de mazapán de mis riñones. En los pequeños jardines entrecomillados las sensaciones permanentemente encontradas en los escondrijos de las voces entremezcladas de Francis Lorenzo y Jaime Bores y que hacían de nativos sementales. Sus valientes libretas hipertapizadas hablaban de nuestros pequeños sueños de legumbres contratadas interprofesionalmente. Unos instantes después el ruido de sus mocasines escamó la realeza de mis percepciones y ahogó mis agallas en aquel whisky barato…
Un par de meses después nació nuestro primer hijo, un tulipán. Los monederos se mantenían en la calle y los globos llenos de helio berhanyer sembraban un trágico amanecer, se arrastraban las panderetas y las sonrisas a medio construir y entre tantas permanencias despatriarcadas seguían mis lágrimas emponzoñadas en el vaivén de sus manos, era la vez que dios había necesitado para hacer el mundo, follar y desmaterializarse.
La concomitancia aborigena
Los silencios que se escupen de las retransmisiones interpretativas complacientes y llenas de marcapasos de su pelo, las infravaloraciones de su espíritu libre, las palomas con rayos cinéticos en sus alas y las ancas que se escuchan en el pestañeo de sus ojos formulan paradojas entre las palabras escritas en sus brazos. Volver, entre sus manos y a partir de su dios, perdidos los anillos en el encuadre de mi ventana y su biodireccionalidad, su risa, el volver de mi arrogancia, las huellas plausibles de su domingo, la realidad finita en compresiones de rebeldía adolescente y algunos ruidos que no escuché por el sonido de las palomitas.
Volver, como volver envolviendo el volver de su envoltorio para revolver su vuelta y seguir volteando su cansada y olvidada contienda. Su Tiffany’s, su claroscuro, un perfil en la hiedra y entre corcheras un pequeño diamante en el cobijo de su mueca.
Todo fue demasiado efímero por eso alguien nunca supo lo que pasó.
La complejidad vacacional del azafrán
Para mí el año acaba el 31 de Agosto, se marchitan los buenos momentos del verano, el sol, la desnaturalidad híbrida de la felicidad vocacional, la fiebre del amor en la fibra óptica de la brisa del mar, las borracheras y los pendientes perdidos en la arena, los grupos terroristas del amor y las lágrimas calientes. Nos ablandamos con el puerto y las chicharras, con las esperanzas de lo encapsulado, con el si y las milongas de amor, partimos con las hojas verdes y con los sentimientos de la locura en nuestras pantorrillas, vomitonas en pareja, actos de romanticismo sin comprensión, vivencias en formol, bravura de lo incorregible, pechos lactantes galopando en frentes con desatinos, tal vez comprensivamente nos iremos al infinito, del verano al infinito sin embargo auguraremos la explosión de un cohete espacial en el aire antes de llegar a su destino, la emérita tipografía consensuada de apagar la luz, lecturas de lo prosternable, el verano de lomografías y perturbaciones en el salitre de tus orejas.
Me marcho de vacaciones al paraíso donde las patas de cerdo son los presidentes y no hay bondad sin razón, volveré en Septiembre con las verdades de mi mundo, perspicacia literaria, otra noticia es que LISBOA Y LAS FLORES METAFÓRICAS ya está escrito, cuidado con la asomnia y con morder los lados.
Y que de mi rareza nazca el motivo para ser feliz!
Oh maldita normalidad constrictora!
Me juzgan sin conocerme como abuelitas de noches de champagne, me matan con los trapicheos entibiados entre dientes del populacho, me lanzan pirañas decantadas y paradojas gitanas, descamadas contrasentidos en no admitir. Ese es mi día a día y creo que estoy empachado, mis contestadores elitistas saturados de contener las mismas siestas, las mismas frases, creo que necesito un Silicon Valley o un Apocalipsis Now o un dentista autoasistido para que me provoque lagrimas de placer y autosuicidio. Es por eso que voy a poner el punto equilibrista de un punto y coma en sus malditos prejuicios reprochables y primitivos para azotarles con la vara prestidigitadora de girasoles y tirarles un pomelo para que despierten de su estúpida ignorante normalidad.
Mi vida no es un jardín de púber con relajantes musculares, cada día mi peinado se transforma en una excedra de miradas risorias en el mongólico autobús, me levanto entre medio de ensaimadas con corazón de acantilados y medicamentos de caligüela, camino por la calle sin que nadie quite su mirada de mis tumbas personajísticas… Manuela si hasta los de gran hermano, por dios, hasta los de gran hermano, no doy abasto mi colera, las reglas y las destituciones oprimen mi pecho como si de un yogurt se tratase!
Creo que estoy harto de que me miren sin permiso, de tener solo conocidos de serrín, paja y ceniza, de las tardes semiLCDizadas, todo esto ya me sobrepasa!!! Que queréis que haga malditos bastardos que cambie? Que sea como vosotros? soy raro y que de mi rareza nazca el motivo para ser feliz!
Metapluralizar parábolas deshollinadas en Marías Magdalenas
Trata de impermeabilizar un poco o de invocar profundidades o incluso habrar con R y ejercitar los pulmones con h intervocálicas que sususpiren por diagonalizar tu estúpida cabellera, así sigo, sobresaturando ensaimadas con crema de Bastian y unos gusanito demás, dejando las tajadas de sandias y los Chaperos Jacksons en otros sintagmas cutrerráneos y con una deixis un poco mas animal. Voy a bastarme y a jactarme de todas las encriptaciones lingüísticas que gente sin lenguas viperinas no alcance desbacterializar y no voy a hablar de violación hormonal porque es demasiado escrotológico para mi.
Al levantarse, Joe Vendetta en un arrebato de desacato encontró cutículas muertas en su almohada, no era por la descamación de su pellejo, sino por morriñas de amores flirteados. Como a Joe a veces me pasa que desmiento cosas que luego me procuro, contaminadas.
Estoy cansado de: taquicardias descaperucitadas, sombras de cortejos en conejos divinos, que nadie se siente conmigo en el autobús, bombas de soslayo y monturas de Léolo, de la mediocridad en el crepúsculo, del manto de la niebla de quejumbrosidades atapueriles, del alcohol de sobre, de los IVA’s y los IVO’s, de las mentiras irracionales, de mi toldo enmoheizado de San Pancracios de a pie, desmentir las dillas, kualalumportando juguetes, la carraca del diente de bronce de tu hermana, trasnochar ventricularmente, metapluralizar parábolas deshollinadas en Marías Magdalenas, la muerte, el rocío, el claxon de los que mandan y de que mi amor quede entre tu, yo y Scotland Yard!
Un mausoleo a mis cardiografías
¿Y porque no? Desabituayamiento estresante de mis lobbys y ocupacionabilidad desganada de prefacturas dolorosas que no dejan de joder y de fondo solo se oye la Giralda llorar. Vuelvo a hacer alpinismo en la cabeza de un alfiler y entrelámo diafanismos en mis apuntes de pensamiento artístico, sigo igual con los roscones de reyes apuntalados para que no se derrumben encima de corazones de humo retratados en las hojas de un diccionario Larousse, aglutinación de ideas, conglomeración de estupideces, formas inconexas de vida rondando por mi egocentrismo y en el suelo amapolas… Sam en el suelo amapolas!
El camino a Jerusalén está cerca, pero a mi nadie me espera en las puertas de abalorios de la ciudad, entumece tus labios con vinagre y cura mis heridas, restablece el orden de mis progresos erráticos y vuelve a pensar en mi, tantos cantaros se han roto en el camino que ahora te has comprado una botella de plástico 8 litros, bonito saltamonte en tu pecho acaramelado, bonitas alas de colémbolos usurpadores de nichos de infancia y lombardas destiñéndose por tus sienes.
Y apareció la tierra que cegaría al mar por motivos de desfalco de soledad y sentimientos agranizados. Sus ojos estaban en barbecho y sus medias tenian sardinas atrapadas, asi que me llamó, pero mi telefono estaba debajo de la sabana en modo vibración, ella nunca me creyó pero construyó un mausoleo a mis cardiografías.
ASPICE UT ASPICIAR
El calambur unívoco del hipervínculo
Hace mucho tiempo perdí la sensación de haberme hundido en un cóctel molotov en Cannes, por eso quizás hoy en día mi propia naturaleza sea una razón de las grandes para subsistir especulando con las dianas y los dardos hiperbólicos y recordar los lentos sonidos cerealíticos que lo único que hacian era llamar a la corte para que volviera el príncipe del principado que nunca quiso besar la corona. Llevo tiempo generando telas de araña con mi saliva y eso no es bueno porque con ello mato la necesidad de poder volver algún día a la tierra de las maravillas de arrOz que en noches de celofán tanto deseé.
Eran las 4 de la mañana cuando nos convocaron a las urnas para votar si debía o no abandonar el sueño, se presentaron sombras y arquetipos, reconocí en sus manos puzzleáticas una sinécdoque marítima con suficiente arrogancia y dinero como para no ser uno mas, ella estrechó mi cara con sus pulgares seagalescos y apartó con un chascarrillo mi voz de su lado, así fue como la pervivencia de lo insensato volvió a descubrir unas pequeñas sonrisas de dientes de leche en Tokio, fuente que inspiraria edificios como el Art.LocKolorado, Noseby.Leipzig, Apologizeon.London, Braintag.Oslo y Heart.of.Dubai, unas arquitecturas posibles de saborear que nos enseñarian a respetar las políticas sentimentalkiller de pequeñas abuelitas de esparto.
No sigas por ese camino yo no soy tu destino... le dijo el tripi a la doncella.
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