martes, 19 de enero de 2010

La métrica de echar un buen polvo





Y aun solíamos interpretar la mayor tragedia de todos los tiempos, una de tantas…

Penetraciones como naturalidades desvanecidas, asexuadas benevolencias en sus nalgas redentoras. La matriz de mis desavenencias en sus pechos deshilvanados por espiritistas y antologías… tantos crupieres en la cama como latigazos y mordiscos en las urnas descosidas de su perfume, fechorías plenipotenciarias, un sweetcase desmaterializable que conmemoraba la tragedia sexual de nuestra contingencia adolescente.

Adúlanos y conseguirán, premenstruales de cera caliente arrancando mis desvelares y un par de miradas de loba sin ojos ni acrotera, así pues un nuevos Tempelhoft interombligal desparramado y disparatado en una diáspora consensuada… un laberinto correctivo de látex y militares ganancias de atún con leche entre colchones y corchetas, con botones de fluorita en la autopista de su clítoris. La pervivencia del anticristo en sus rebentores labios, hablando como el monstruo de las galletas de carne que tanto me aterraba y sus polvos mágicos interraciales reconstruidos en ella.

Sus engañillos y mentiras en la cama y cada noche otros y otro… mas tenientes de una milicia de glandes, unitaria en revoluciones de cleptomanía sexual y corales infantiles despeinadas, tantos orgasmos de lo sublime se transformaron en lo suicidable, la divinidad animaversal de lo metasexy, personajes de alta costura entre pezones y teleféricos en itinerario. Del poeta de las economías a una depravación de espaldas en siglos XXX, la instucionalización del placer entre piernas y estrellas cóncavas, un panteísmo de miembros viriles y copulativos perfiles transitivos, la excusa perfecta del bohemio, la infinitud del follar, el perllogamientos de las corrientes empirista de uñas arando espaldas, detestando los placeres veniales, las vicisitudes de la sede en el monte de Venus y mis pelos penetrando sus poros, todo ello en una caja de barajas usadas y bestias salvajes mal podadas, una teoría teológica para cada uno de sus prejuicios, barcos de papel encolerizados y sumerios subordinados de las cosas deformes.

Y luego el crepúsculo de sus caderas filtrándose entre mis hormonas, sacando la bestia desvestida desprendida de la erectitud de mi rosario, desposeídas las altas bóvedas de espejos… deseos lacios entre nuestras lenguas, la atracción de dos cadáveres desnudos entre rocas amenazantes y entre todo el puterío dimensiones expandidas, el expolio de lo elucubrado, un escapista de placer en los primeros polvos matinales de todo lo que nos decían, por las veces y a su vez, los primeros días que encontramos como las primeras ideologías de una manera mucho mas mordaz de ser.

Abogados y mordisquitos en la yugular y una consecución de percusiones anales que se mantuvieron en la retaguardia, con el día, sus interpretaciones. Despatúrrales y acabarán convirtiéndose en un leve letargo de pan mojado en aceite y jugo de cerezas y entre su mirada una cierta entereza de discapacidades, todas ellas relacionadas con mi piel, tantas consecuciones, tantas divagaciones de café con leche todos múltiples de diez.

Todos y cada uno de los cuales fueron todos y nadie debía comerle el alma, ni lamerle lo primordial, porque utilizaba su misterio para abaratar costos y así hicimos las revoluciones demostraciones correctivas en afterhours vaginales, mil nomenclaturas educadas que se mantenían en sus ramilletes, una por cada clase de ambiente y tratábamos de nacer en cada empujón de frío y ella trataba de erizar mis instestinos en cada empujón de calor, todo tatuado en la métrica del follar, todo encauzado en la métrica de hacer el amor en la catedral de tu vientre.

Os de loba Asexyone

viernes, 15 de enero de 2010

Azul de metileno para simulacros de emergencia





El simulacrimógeno de una esencia de cómo la causalidad mató la esperanza. ¿Que se siente cuando lo sientes todo? Aquí sentado en la primera fila de la estación esperando el inicio de la opera, la apertura glíptica de trombones corazones y tubas, el todo de ganar una mamada de inquietud, de notar la escuela de lo integral y su acrílico desvanecido amor.
Tal ves si, tal vez no…


Este año tenía la perfecta coordenada en una curva anestésica de abrazos acróbatas, nada podía fallar si calculaba la curva por el punto medio donde se cruzan todas las líneas y allí donde la nada y el todo residen encontrar un lugar donde re+posar y re+pasar mi vida. Tal vez si, tal vez no, dentro de lo que cabe, y en lo que cabe, "Dentro" me adentré en la primera circunvalación con destino a ninguna parte, como un pozo en el que se cae y te arrastra al hemisferio norte sin previo aviso, congelando la corteza de las uñas de los pies que sobresale en los calcetines, y dejar una ventanilla de tripas corazón para dejar entrar las hormigas de pies helados. Recorriendo cada recoveco de mi oxidada anatomía, recordando que el metal es más frío cuando el termómetro señala los 15 grados bajo cero.

Así encontré en la circunvalación de la calle "no me acuerdo" un sombrero perdido de olor "casi ni me acuerdo" y de ojos..."no me quiero acordar". El ventrículo izquierdo que no sabe matemáticas contaba cada uno de tus pestañeos, cada uno de tus arrebatadores pestañeos con los que solíamos cambiar el mundo del uno al otro. Yo recordaba sus prematuros abrazos en los que sus pezones sacudían mis entrañas en abrazos, recordaba sus agudos sonidos cuando me desvestía en probadores de niños y sobre todo recordaba el día que descubrí que todos los destellos que reflejaban sus dedos tocando el piano se habían convertido en las sombras de todo aquello que antes era luz.

Yo seguía siendo el mismo un figurante de dos patas bajo un sol aterrador, ni luz, ni sombras, era yo, tal vez sí, tal vez no, sin más, ni menos.
El sombrero sin contenerse movió sus dedos para tocar una nueva melodía de su sordomudo piano:
—Do, re, re, re, re, re, re,
mi, mi, mi, mi, mi, mi
mi, mi, mi
mi, mi
mi


El chico de las gafas roja, dijo:
—Si en 48 horas no encuentro al amor de mi vida me suicido


“12 horas después se había encontrado con su ex…”

miércoles, 6 de enero de 2010

Carta de suicidio a los reyes magos





Permaneciendo como el tépalo indefectible de vuestras miradas, de practicar la devoción urbanita al amor y siendo el psicotrópico fluir de la necesidad, escribo desde lo más profundo de mi corazón criselefantino hasta los primeros atardeceres arlequinados en la tierra, a ese iluso que mira cabizbajo las estrellas.

He sido el futuro del hambre y la razón descuartizada de mis ideales manufacturados, nadie podrá entender el por qué de mi egotismo, ni de mis gafas Ray Ban Wayfarer, pero la estética nos hará corrosivamente libres. Encontré las versiones lite de los momentos sufridos, la benevolencia de mis plegarias, la inutilidad de mi racionalismo, todo seguía para mantenerse estancado en las paráfrasis marcadas, encontré la necesidad desprendida de su pelo y un par de simplismos que cambiar.

Entre el éxtasis del bien y las ganas del mal en la periferia de la locura, encontré todo lo que necesité en este lugar y con un poco de suerte me di cuenta que seguí siendo ese chico de las gafas rojas. Tengo todo lo que estuvo en mi mano y lo peor de todo en esa mano estuvo escrito el tutorial de mi vida, un drama epopéyico, ese papel que la vida me ha imputado presuntamente. Recapitulo y luego pienso y deshago trenzas con las raíces de plantas, esas hazañas conseguidas entre absentas. Permanecer no es tan sencillo si te enamoras cada cinco minutos, pues cada cinco minutos hay un desamor. Ahora volveré a mi diván con traumatismos acariciados en la vertebras del alma y una bonita relación natural con todo lo afín a mi necesidad. Nunca fui una estrella pues siempre fui un corazón, tampoco he sido un hombre sino un personaje de ficción muy retro o incluso todo lo que la gente ha querido que fuese, creo que lo prefiero, siempre vosotros, varios miles de muchedumbres costumbristas que se escapan al tiempo.

Que las nubes no nublen los tapices construidos con mentiras, no tratéis el lamento de los imbéciles o os dejará sordos y no oiréis los acordes de las esperanza, seguiréis adelante, y es una orden, ahora sin mí, tenéis el mundo en vuestras metáforas todo lo demás no es mas que una simple correspondencia, un simple tramite que realizar, ahora tenéis la oportunidad de conoceros, ya son mas de las doce y media y no sabréis que tipo de inteligencia tenéis, volver a encuadrar el cardumen y seré lo necesario y sus sucesivas noches, no encontrareis razón pero con el tiempo lo entenderéis, inestables en la vida pero no todo lo perdido.

Aferrarse a todo lo demás es la esperanza de pormenores es esa necesidad de enfocarlo todo a través del caleidoscopio de la mente para renovar la infinitud y recuperarlo todo al 13 negro.

A Maria, cuida de mis jaulas, cuida de mis nervios... te quiero.-

Creo que todo en mi vida ha sido raro, menos la muerte que ha sido como la de todos.