miércoles, 6 de enero de 2010

Carta de suicidio a los reyes magos





Permaneciendo como el tépalo indefectible de vuestras miradas, de practicar la devoción urbanita al amor y siendo el psicotrópico fluir de la necesidad, escribo desde lo más profundo de mi corazón criselefantino hasta los primeros atardeceres arlequinados en la tierra, a ese iluso que mira cabizbajo las estrellas.

He sido el futuro del hambre y la razón descuartizada de mis ideales manufacturados, nadie podrá entender el por qué de mi egotismo, ni de mis gafas Ray Ban Wayfarer, pero la estética nos hará corrosivamente libres. Encontré las versiones lite de los momentos sufridos, la benevolencia de mis plegarias, la inutilidad de mi racionalismo, todo seguía para mantenerse estancado en las paráfrasis marcadas, encontré la necesidad desprendida de su pelo y un par de simplismos que cambiar.

Entre el éxtasis del bien y las ganas del mal en la periferia de la locura, encontré todo lo que necesité en este lugar y con un poco de suerte me di cuenta que seguí siendo ese chico de las gafas rojas. Tengo todo lo que estuvo en mi mano y lo peor de todo en esa mano estuvo escrito el tutorial de mi vida, un drama epopéyico, ese papel que la vida me ha imputado presuntamente. Recapitulo y luego pienso y deshago trenzas con las raíces de plantas, esas hazañas conseguidas entre absentas. Permanecer no es tan sencillo si te enamoras cada cinco minutos, pues cada cinco minutos hay un desamor. Ahora volveré a mi diván con traumatismos acariciados en la vertebras del alma y una bonita relación natural con todo lo afín a mi necesidad. Nunca fui una estrella pues siempre fui un corazón, tampoco he sido un hombre sino un personaje de ficción muy retro o incluso todo lo que la gente ha querido que fuese, creo que lo prefiero, siempre vosotros, varios miles de muchedumbres costumbristas que se escapan al tiempo.

Que las nubes no nublen los tapices construidos con mentiras, no tratéis el lamento de los imbéciles o os dejará sordos y no oiréis los acordes de las esperanza, seguiréis adelante, y es una orden, ahora sin mí, tenéis el mundo en vuestras metáforas todo lo demás no es mas que una simple correspondencia, un simple tramite que realizar, ahora tenéis la oportunidad de conoceros, ya son mas de las doce y media y no sabréis que tipo de inteligencia tenéis, volver a encuadrar el cardumen y seré lo necesario y sus sucesivas noches, no encontrareis razón pero con el tiempo lo entenderéis, inestables en la vida pero no todo lo perdido.

Aferrarse a todo lo demás es la esperanza de pormenores es esa necesidad de enfocarlo todo a través del caleidoscopio de la mente para renovar la infinitud y recuperarlo todo al 13 negro.

A Maria, cuida de mis jaulas, cuida de mis nervios... te quiero.-

Creo que todo en mi vida ha sido raro, menos la muerte que ha sido como la de todos.

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