sábado, 30 de marzo de 2013

Tu piel de página



Mientras escuchaba los chillidos de las galaxias en el matadero de tu silencio, he visto desangrarse sobre ganchos leyes que ni siquiera yo podía entender. Permanezco delante de las puertas de la profecía esperando que los latidos de las llamas hagan florecer las astillas de la ansiedad. Marcas de cuerdas guían mis sentidos como senderos que no hay que recorrer sobre tu cuerpo, mis dedos marcados en tu cuello marcan el inicio de la primavera, asientes arrodillada en el lado oscuro de lo puro...

 Escribo en tu piel de página: Mis sueños son cal viva para tu recuerdo.

Y a pesar de tu odio y tu lástima... me amarás. Por ser quién digo ser.

Desnudos sobre la tinta roja de las calles chinas, devorando neones, compartiendo y amputando una bisexualidad, una dualidad que maté hace tiempo con el cojín para que no respirara, te tumbas sobre los fluidos nucleares de nuestras sábanas, viendo como los sueños con retraso pierden barcos de realidad, he soñado con nuestra sangre desparramada sobre caminos de baldosas amarillas, pisoteadas por leonas y espantapajaras, he visto como te masturbas con los dedos fríos como estalactitas clavándolos como agujas en alfileteros. 

La libertad pregunta al corazón primero



Consigues que el tango y la comida basura nos quiten los tejanos destruyendo los pocos colosos construidos, subiendo a lo más alto del cascabel del crótalo, para caer por la cascada de tu columna vertebral acabando contra las piedras afiladas. Esta noche si me das rienda suelta le paso las manos alrededor del cuello al océano y creo corrientes circulares submarinas estrangulando la presión del cielo, amo cuando te caes de espalda y estallan tus huesos contra el suelo, desparramando la comida del gato por toda la habitación, amo cuando me siento como un luchador mexicano rompiendo las lamas de tu cama y miro las cortinas en llamas moviéndose con el viento, últimamente vengo de los prolapsos cardíacos, de la tripofobia, de la comida sangrienta congelada para peces. Espolvoreabas mi lengua encima de su piel para luego lamerla con la tuya. Porque sabes que estoy ardiendo, así que atácame...

Somos libertades contrarias luchando contra la esclavitud mutua.

Poniendo tus pupilas como trampas para osos para capturarme. Sentada sobre la barandilla del tercero, mientras encendías ese cigarrillo esperabas mis caricias de grieta de terremoto. Deseaba lamerte con mi lengua de lava para poder flotar sobre el olor a carne quemada y brisa marina...