jueves, 12 de febrero de 2015

Y el universo sabe mejor que nadie como cultivar el infierno y todas sus raíces sobre la tierra



Existe una habitación con una luz de mesilla parpadeante y un pez sobre la moqueta boqueando, ese pez que tantas veces golpeaste el cristal para asustarlo ahora descansa sobre el terciopelo azul, es el día del juicio final de nuestro placer, no quedan más salidas, no quedan mas caídas, todo se ha acabado y el salitre de tu boca aún sigue sudando flores de astracán en la nevera junto al brick de leche caducado que yo dejé...

Ni tan siquiera las pirámides supieron como expulsar a aquel demonio...



Vivo de la inmensitud de aquellas palabras vacías que me susurrabas flojito sobre las tempestades de mis oídos, vivo del carroñero recuerdo de cuando le enseñabas tu espalda a la madre naturaleza, hoy, los paños mojados de las estatuas de mármol ya no lloran por ti. Puedes salvar mi vida pero jamás podrás salvar mis pensamientos, mi alma, ni mis demonios... Perpetuo muro. La manera en que me pides perdón se llama libertad. Los lagos que forman los huecos de tus huesos con tus tendones siguen buscando un sueño del cual arrepentirse, la gente es muy interesante, la resaca es muy interesante.

El amor no entiende de estructuras óseas, ni melancolías. Grabé tu nombre en la espalda tatuada de mi soledad, y fui el armillo despellejado para forrar el aliento de tus dioses, me sigue gustando tu boca y todo su marfil, nuestro amor efímero y nuestras ganas de torturar.

Juguemos a esconder nuestros demonios para que otros los encuentren...



Ayer dejé caer los velos, y toda las miradas cayeron a las profundidades, desnudándose mientras caían al abismo más oscuro, hay un extraño amor caminando descalzo, acercándose a lo que somos; cerdas de crin de caballo deslizándose sobre cuerdas tensadas al máximo, nadie huirá, nadie sobrevivirá, hay un extraño amor sosteniéndote con sus manos de brujo, esculpiendo con cada lágrima una promesa, nadie volverá a rezar en las catedrales de los huesos pélvicos de tus caderas, hay un extraño amor que florece de tus clavículas sólo en mitad de la noche, embriagando con su olor todas mis sombras...

Nu (n2) Ca



Es bonito saber que sólo tu voz puede calmar a algunas personas importantes, es hermoso saber que sólo tu voz puede atormentar a otras, pequeña, soy como el diablo disparándote a quemaropa, susurrándote en mitad de la noche, sanándote de tanto mal y enfermándote de tanto bien... separando la pulpa de la cáscara como lo hago con las luces y las sombras, los huesos y la carne, tus labios y la lengua... esta noche el infierno te dejará sus marcas en tu nuca poniéndote la piel de gallina de sacrificio..

Tramo



Me gusta olerte y responderte con mis hormonas, no está bien, se que no está bien es enfermizo, se que es enfermizo, pero eso es lo único que me permite seguir unido a ti, la enfermedad, la tranquilidad que me produce esto tan enfermizo que he cultivado, sigo estudiando eso que me has dado, ese aroma a sangre fresca deseando evaporarse, me excita correrme encima del arcoiris que ese prisma creó a partir de la luz, tantas amantes muertas en cunetas de carreteras de curvas.