Oro para el caos



Este sol al que le rezabamos ha llegado a su final, el fuego esta vez nos rodea así como nuestras propias contradicciones, simplicidad, ya solo nos queda la luz filtrada de las catedrales, adictos a su luz, sangre joven fuera de control brotando por todos los manantiales de nuestra piel, y afuera sedientos caníbales siguen esperando para beberla a las puertas, sencillez, seguimos teniendo el don de la profecía pero nadie nos creerá, lo siento ahora solo hay luz filtrada de colores de altas vidrieras bailando detrás de nuestra nunca mientras le rezamos a la oscuridad.

Jaleo, jadeo



Íbamos ciegos pero no nos perdiamos de vista, entre medio del jaleo, el tumulto, ese runrun repitiéndose, una y otra vez susurrandonos: este principio es el último adiós, como todo lo que acaba para volver a empezar, las lentas e inconstantes luces que se pierden en el horizonte, que engañan a los barcos, dando vueltas todo, crujiéndonos como esos engranajes de máquinas de feria vieja, pelo tupido negro y un estúpido baile de miradas, que nunca entenderé, idas y venidas, has cogido la cartera, la señal, puñetazos, cerca, lejos, no te entiendo, tu me llevas, creo que me ha dado el bajón, el hierro, Canarias.

Piel de escena



Pedazos de ti, pedazos de ti llevados en procesión como esas hojas llevadas por cadenas de hormigas hacia tierra húmeda, si, si esas hojas troceaditas por colmillos, profundidad de campo, luz cenital, un poco de sombra de ojos, y dejamos que se acabe el mundo. Ya no seguimos los rastros de migajas de pan para volver a casa, hemos crecido, mas ariscos, eso es lo que he aprendido contigo, de ti, en cada una de tus escenas, el viento, el viento marchitarse, en cada una de nuestras penas, acto segundo, después del descansillo lo que quieras..

Lo que el mar dejó en entredicho



Besando cada uno de mis demonios descubrí la ceguera de los cuerdos y la lucidez de los locos, los cuentos de hadas crucificadas y los milagros suceder. Tan libre como las mareas que entierran las luces del alba. Estás embalsamando un cuerpo que nació para la disección.

Tu recuerdo liberará a los monstruos marinos



Y quiero mantenerlo sólo para mí. Caballos con crines en llamas en mi corazón incendiando nuestra oscuridad, esta noche las águilas de Prometeo se comerán mi hígado, es el final del romance y tu recuerdo liberará a los monstruos marinos.

Y poder beber



Necesito un corazón grande, que pueda aguantar el peso de todos los barcos hundidos de mi alma, un corazón grande como ese Dios de debajo de nuestras sabanas, tan grande que me permita soportar los cortes emponzoñados de tu amor, como los arrecifes de coral, necesito un gran corazón lo suficientemente grande como para condensar el rocío de tus ojos en él y poder beber.

Dinamita casera



Enterrando maletas ajenas llena de pájaros exóticos en el patio trasero de tus costillas, susurrándole a mi barba todas las veces que te arrepentiste, mentiste cuando juraste nuestro amor frente al Laocoonte y solo eran las voces de dentro de tu cabeza, envenenada por los mismos brazos que volaban con alas de bombarderos de segunda guerra mundial, eres dinamita casera, inestable y con tendencia a estallar...

Todas esas hojas tropicales



Vas vestida con todas las hojas tropicales para condensar el rocío en ella y darme beber, corre, ven. Me dejaste en esta yerma habitación mientras el borde de tu copa me mordía los labios. Hoy mi nombre es un tipo de conducta salvaje de soledad, di mi nombre y déjame romperme sobre tus brazos. Por qué caminas como una extraña oscuridad sobre este lado de lo quiero. Me muero sobre esta realidad textual, te mueres sobre dioses verdaderos, si no sabes a que creencia rendirle culto ámame y déjame mutilarte.

Amor de gacela



Amor de gacela, siempre preparada para correr, siempre alerta para dar es impulso de energía extra y explotar en mil saltos sobre las sábanas. Lo que no sabes es que a veces sobrevivir puede llevarnos al amor, juego de cazadores. Y sé que tienes mil chicos guapos tocándote en esa hermosa cacería entre el océano y las ganas de llorar, pero yo soy todos esos ríos de tinta que mancharon tus tobillos al cruzar, yo solo quiero un paraíso liviano como mis ganas de volar, cerca, y lejos, dentro y en el límite y equivocarnos como cuando nos pusimos el anillo ensangrentado.

Malas artes



Cuando tu voz alimenta mi dolor y tus ojos hacen que caiga bajo sedación. Cuando nuestros labios se sincronizan mi cuerpo cae en letargo profundo, manteniéndome inerte bajo tu lengua, sumergido en la saliva de tu piel, convirtiendo las obsesiones en tentaciones. Eres el hada de mis sensaciones y el cuchillo de mis emociones.