martes, 29 de enero de 2019

Lo que el mar dejó en entredicho



Besando cada uno de mis demonios descubrí la ceguera de los cuerdos y la lucidez de los locos, los cuentos de hadas crucificadas y los milagros suceder. Tan libre como las mareas que entierran las luces del alba. Estás embalsamando un cuerpo que nació para la disección.

Tu recuerdo liberará a los monstruos marinos



Y quiero mantenerlo sólo para mí. Caballos con crines en llamas en mi corazón incendiando nuestra oscuridad, esta noche las águilas de Prometeo se comerán mi hígado, es el final del romance y tu recuerdo liberará a los monstruos marinos.

Y poder beber



Necesito un corazón grande, que pueda aguantar el peso de todos los barcos hundidos de mi alma, un corazón grande como ese Dios de debajo de nuestras sabanas, tan grande que me permita soportar los cortes emponzoñados de tu amor, como los arrecifes de coral, necesito un gran corazón lo suficientemente grande como para condensar el rocío de tus ojos en él y poder beber.

Dinamita casera



Enterrando maletas ajenas llena de pájaros exóticos en el patio trasero de tus costillas, susurrándole a mi barba todas las veces que te arrepentiste, mentiste cuando juraste nuestro amor frente al Laocoonte y solo eran las voces de dentro de tu cabeza, envenenada por los mismos brazos que volaban con alas de bombarderos de segunda guerra mundial, eres dinamita casera, inestable y con tendencia a estallar...

Todas esas hojas tropicales



Vas vestida con todas las hojas tropicales para condensar el rocío en ella y darme beber, corre, ven. Me dejaste en esta yerma habitación mientras el borde de tu copa me mordía los labios. Hoy mi nombre es un tipo de conducta salvaje de soledad, di mi nombre y déjame romperme sobre tus brazos. Por qué caminas como una extraña oscuridad sobre este lado de lo quiero. Me muero sobre esta realidad textual, te mueres sobre dioses verdaderos, si no sabes a que creencia rendirle culto ámame y déjame mutilarte.