jueves, 19 de julio de 2018

Amor de gacela



Amor de gacela, siempre preparada para correr, siempre alerta para dar es impulso de energía extra y explotar en mil saltos sobre las sábanas. Lo que no sabes es que a veces sobrevivir puede llevarnos al amor, juego de cazadores. Y sé que tienes mil chicos guapos tocándote en esa hermosa cacería entre el océano y las ganas de llorar, pero yo soy todos esos ríos de tinta que mancharon tus tobillos al cruzar, yo solo quiero un paraíso liviano como mis ganas de volar, cerca, y lejos, dentro y en el límite y equivocarnos como cuando nos pusimos el anillo ensangrentado.

Malas artes



Cuando tu voz alimenta mi dolor y tus ojos hacen que caiga bajo sedación. Cuando nuestros labios se sincronizan mi cuerpo cae en letargo profundo, manteniéndome inerte bajo tu lengua, sumergido en la saliva de tu piel, convirtiendo las obsesiones en tentaciones. Eres el hada de mis sensaciones y el cuchillo de mis emociones.

Gitanita rota



Esa gitanita rota dejando el olor a madera resquebrajada y sufrimiento húmedo para alimenta a mi colmena. Hemos inundado nuestros pulmones con los humos de las chimeneas de la desesperanza, llevando la sangre a través del compás del tambaleo de los puentes colgantes del desamor. Tus manos frías son las vías ferratas de mi abandono, tu ausencia el abanico de mi veranito.

lunes, 25 de junio de 2018

Tormento estival



Que significa querer cuando te tengo, cuando estoy contigo pierden el sentido todas las palabras, vi llorar la sombra de mi pena, en el sillón del juicio final, y de ver su llanto llora hasta la propia condena, llora todo menos nuestro mar. Y es que duele tan adentro que ni escarbando se puede llegar. ¡Ay! que ilusos los pardales que a mi corazón vienen a beber, dulce tormento estival.

Hijos de las ovejas negras



Tu y yo somos los hijos de las ovejas negras que fueron arrojados al río al nacer y ahora flotamos inertes llevados por la suave corriente viendo a nuestro paso todos los atardeceres morir, donde quiera que estés llevo en mi mente tus portazos, me visto con el recuerdo del crujir de tu columna vertebral, sigo dilatando mis pupilas pensándote, llevo apagando las luces de todos los faros de mi cuerpo para que en esa oscuridad busques entre los desperdicios del amor trazas de mi.