lunes, 25 de julio de 2016

La mala hierba también florece



Quiero construir un terrario donde cultivar las lágrimas y recrear los tristes amaneceres contigo en un entorno controlado, mantener las vergüenzas de la humanidad sobre musgo fresco y líquenes, quiero crear entre vidrios un mal menor, un hogar, un sentimiento de culpa a escala mínima, y arrancar la hierba buena y dejar la mala hierba florecer, un tributo a lo perversos que fuimos el uno con el otro y meter los recuerdos junto a todos los animales urticantes, al fin y al cabo quiero crear un ecosistema incurable a los pies de mi cama, que poder observar y maldecir si algún día vuelvo a pensar en ti.

Amenazas de suerte



Heridas de plantas desnudas que nunca se curan, reflejos dentro de mí que nunca morirán, toda la sangre maldita de mi cuerpo canta a tu compás, sólo tienes que callarte y ponerte encima de mí dejando que tu oreja repose sobre mi pecho, esta noche estaremos a un millón de kilómetros de nuestro hogar, perdidos bajo alguna lluvia de monzón, arropados por las raíces de los manglares, sintiendo los mismos calambres de frío de cuando te conocí, esta noche inundaré la oscuridad con mi plexo solar, nuestro amor está catalogado como la 6 extinción masiva. La carne nunca ha dejado de existir.

Los milagros no ocurren cerca de mí



Los hombres libres nunca duermen, los hombres libres nunca desayunan. Quiero besarte igual que la estricta educación de los colegios de curas y las manos que sostienen las ballestas, quiero enraizarme a tus gigantes olvidados entre nubes y ramificarme hasta matarlos, flores en tu pelo y dolor en mi pecho. Duerme sin temor, los milagros no ocurren cerca de mí.

Desnudarte y dejar que una marea de flores llegue hasta los pies de mí cama, esta noche quiero humedecerme los mis pies entre tus pétalos, deja la ventana entreabierta para acariciar aquello que nos hace daño mientras dormimos