sábado, 30 de marzo de 2013

La libertad pregunta al corazón primero



Consigues que el tango y la comida basura nos quiten los tejanos destruyendo los pocos colosos construidos, subiendo a lo más alto del cascabel del crótalo, para caer por la cascada de tu columna vertebral acabando contra las piedras afiladas. Esta noche si me das rienda suelta le paso las manos alrededor del cuello al océano y creo corrientes circulares submarinas estrangulando la presión del cielo, amo cuando te caes de espalda y estallan tus huesos contra el suelo, desparramando la comida del gato por toda la habitación, amo cuando me siento como un luchador mexicano rompiendo las lamas de tu cama y miro las cortinas en llamas moviéndose con el viento, últimamente vengo de los prolapsos cardíacos, de la tripofobia, de la comida sangrienta congelada para peces. Espolvoreabas mi lengua encima de su piel para luego lamerla con la tuya. Porque sabes que estoy ardiendo, así que atácame...

Somos libertades contrarias luchando contra la esclavitud mutua.

Poniendo tus pupilas como trampas para osos para capturarme. Sentada sobre la barandilla del tercero, mientras encendías ese cigarrillo esperabas mis caricias de grieta de terremoto. Deseaba lamerte con mi lengua de lava para poder flotar sobre el olor a carne quemada y brisa marina...

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