miércoles, 12 de abril de 2017

Y si la poesía fuera líquida, y si pudiésemos respirar debajo de ella



Vengo de donde tus lágrimas hacen estremecerse al mismísimo océano, del lugar donde los relámpagos le tienen envidia al reflejo de tus ojos, vengo de donde las rejillas sucias de las alcantarillas hacen florecer la edad de la vanidad, de detrás de los sueños de la masculinidad donde se desgarra un triste amor. Al fin y al cabo tu bombardeaste mi pasado, al fin y al cabo tu rompiste todas las páginas de mi mente, y no, no, no,

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