domingo, 22 de febrero de 2009

El delirio de la clorofila transhumana





Dignifico las perladas sonrisas charlatanas y vivo solo con la necrofilia de mi bañador! Quien será quien reconozca mi laúd en mi ataúd y diferencie mi placa dental en los muros murmullosos de mi soberbia vanidad, no se, ni tampoco me interesa saber cual es el sentido de los avestruces carnavalescos que tiznan mis ilusiones cartesianas en un pez martillo, ni mí…

No puedo afrontar la Némesis de la mortalidad verbal que entra constantemente en mi flujo sanguíneo, no se aun lo que pasará pero seguro que huele a carruseles de bacon y entre tantos BARCELONA FASHION PILLOW Y WIEDERSHEIMI INTERNATIONAL AIRPORT conseguiremos montar el plan “No me odies por lo que soy sino por lo que pueda llegar a ser”, si alguien para complacerme genera una diáspora en mi reloj de tiritas fritas será el encargado de llorar pláteamente por mi espalda y entrelamer los regocijos ibéricos de mi permanencia independientemente del sueño meticuloso de los atardeceres de güisquis y Endivias.

Quizás el mundo se me quede grande y necesite otras lágrimas intravenosas que pintar.

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