miércoles, 3 de agosto de 2011

Gente inocente enzarzada en tus pestañas



Al juguete roto que sueña con la hoguera de grilletes, al suicida con paracaídas que se dirige hacia el huracán; sigue engullendo mi casa, amputando cada uno de mis ganchos por los que cuelgo como el fiambre de la cámara frigorífica de tu corazón, llenamos la lente de mi cámara de alpiste para que comiera aquel pobre gorrión desafiando las leyes de la naturaleza y al final acabó muriendo por estar enjaulado.

He nacido para oír como gemías de dolor en el orgasmo de la vida, he muerto para que las telarañas de mi cuerpo te sirvan de perchero y cuelgues tus sueños. Quiero estar confuso de la misma manera que tú confundes los segundos previos al suicidio, oyes como tus lágrimas de juguete lloran soldaditos de plomo y cuernos coralinos del ciervo fracasado de nuestra relación. Nos importamos tan poco que bailas cada noche con mi cadáver sin darte cuenta que no está vivo, no sabemos escucharnos, voy a correr el riesgo de ser trágicamente asesinado por tu olvido, lo consideraré un suicidio asistido…

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