Diafania del lapsus



Caminaba de espaldas por las cintas transportadoras de tus largas piernas, patinando con mis pies descalzos sobre las lágrimas que por ellas descendían, ella guardó el maquillaje y las espuelas de caballo en su bolso apartando mis postales de los Everglades, niebla sobre los puentes colgantes del amazonas, viento e ingravidez, el gesto de coser con hilos dorados sobre tela, el gesto de batir la nata, satánicas sonrisas dentro de azucarillos y granos de arroz en saleros, respirábamos los gases tóxicos de la lava al entrar en contacto con el mar, el aliento tóxico que sale de la flauta del faquir que hipnotiza cobras, forzados como el cambio horario, reconstruyendo las ondas concéntricas de la cola del pavo real para que puedas seguir cambiando de color con la luz del sol.