lunes, 4 de junio de 2012

Los ganchos donde sujetábamos las poleas para mover el mundo



A veces necesito apoyarme en el símbolo de lo que soy para seguir adelante, creo que rendirse es positivo, de nada sirve luchar si no crees en la guerra, a veces estar sumergido en sueños es como estar hundido en medio del fondo de un océano allí abajo, sin luz y con toda la presión de todo ese mar de sueños que te hacen estallar, no creo que le deba nada al mundo más que vivir como yo únicamente se, como me han enseñado, con la corteza cerebral abierta de par en par para que la chupes y notes el hierro en tu lengua.

Es como volver a tener los primeros besos de abolición, y seguir viviendo en el valle en la grieta en forma de araña del cristal de tus gafas rotas por culpa de la cuerda de ahorcar, el amor es el verdugo que te la puso en el cuello y el que abrió la trampilla para que cayeras, fue quien observó tus espasmos, el que te recogió, el que te lanzó a la fosa y el que lloró por ti, cuida de él no todos los día se puede morir por el amor de tu vida, no todos los días se encuentran los límites del perdón.

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