miércoles, 26 de septiembre de 2012

Por amor pondría una bomba en tu coche



Mi torpeza se ha vuelto crisálida para transformarse en el rápido latido del corazón de una cobaya, maletas desgastadas flotando en mi saliva, lo inalcanzable permanece húmedo en ellas, rebanándole los sesos a la inmortalidad y masturbándome con sus lágrimas... Saltando charcos de sangre coagulada con mis botas de agua nuevas, aún guardo todo tu hilo dental utilizado durante nuestra relación para hacerme un collar de perro que me aprete el cuello, hoy me he levantado más estrella del rock que nunca, así que enséñame las tetas y deja de llorar, podemos seguir creyendo que podemos llegar a ser mito o fusilar el cielo destruyendo lo azul y perverso que resulta su juicio, no tendré piedad los ángeles caerán como cascotes en llamas sobre tu pelo.

No soy esa clase de vacío que se sienta a tu lado en el autobús y te coge de la mano, ayer pasamos de la liga a lo oscuro sin explicación y yo me quedé pensando con cara de tonto; que hay algo en tu magnetismo que me lleva del subsuelo a la cúspide, y sabe bien… como tú, las bandejas golpean este suelo de mármol mientras te espío por la brecha que ha dejado el hacha en la puerta, y miro en silencio como bailas pisando los demonios que un día nos alimentaron regurgitando la comida para volvernosla a dar como si fuéramos pajarillos, y beberemos el agua bautismal con el que bautizamos nuestros archipiélagos arrasados por las tormentas tropicales de tu aliento y me arrodillaré frente a la pala de la excavadora y me dejaré atravesar por sus dientes de hierro oxidado y arena, déjame ser lo que odias de ti, luz y contratelón, abierto hasta la mortalidad de nuestro amor, nos mantenemos inmóviles y abiertos como las agujas de disección a las ranas, como las bombas que nunca llegaron a explotar y la ceniza de los volcanes subacuáticos.

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