El diablo y la matriz



Toda esta belleza es insoportable, cuando dejen de ladrar los perros tu llanto callará para siempre, está noche será la última frontera entre mis huesos y tu carne, te amo como la sarna enquistándome en tu piel cavando túneles en ella y poniendo huevos para infestarte, solo las sirenas responden a los gritos de las almas en el naufragio y es para devorarlas.