miércoles, 4 de mayo de 2016

Ahora que he aprendido a volar no queda cielo sin haber sido volado



A todas los incautos e incautas que cometan el error de enamorarse de mí deben saber que en mi casa no hay plomos, la razón es sencilla quiero sentir mientras manipulo mis acuarios la misma sensación que cuando acariciaba su piel, que en mi casa siempre hay papaya fresca que me recuerda al sabor de su lengua, que suelo recolectar los jugos gástricos de mis plantas carnívoras para usarlos de perfume y recordar su aroma, que guardo todos mis dibujos encima del armario junto a su caja de cerillas, que cada año cuando acaba la primavera guardo los bulbos de nardos para hacerlos nacer al año siguiente como homenaje a cuando todo se fue a la mierda y que en el sótano aún la tengo atada...

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