martes, 10 de marzo de 2009

Las liendres trifásicas de la amnistía de mis desesperaciones





Un magnicidio en mi tricornio que brinda con cava de Neméa sobre las cárceles decapitadas de mis sonrisas, pero a pesar de eso nadie puede matarme, porque soy eterno y Wiedersheimi a quien le pese. La anestesia de este mundo descapsuliza las impresiones erróneas de mis lagrimas que dejan de joderse y que proceden a avanzar cerrando inútiles ciclos de profilácticos y BARBIE-túricos? Estoy loco en un mundo de cóccix perennes y quizás si aprendiera de mis legumbres erróneas podría patinar encima de tus ojeras, es tarde ya, me voy, me voy, me voy.

Necesito situar mi paraguas chino sobre mi cerebro y pensar, me voy a tomar un cubata de caldo de cultivo, racionalizaré los tapujos verbales de la mantequilla, despolvaré la polvera de mi polaroid, despolarizaré mis imanes en las fundas dentales y en mis brújulas pictoplásmicas, necesito esta semana para votar por el hipo de Terenci Moix, vaticinar el final de mi dignidad tecnocrática y abrir procesos de paz con mi arroRancia.

…se encontró un monolito con una inscripción que decia:
“La locura es mi patrón a seguir porque la vida me ha retado a seguir vivo para poder sobrellevar mi mente hacia el mundo imaginario que me cree cuando era apenas una partícula perdida en la nada, ese mundo lleno de corazones volando sobre tejados que guardan rayos de sol en el que no existen limites para los sentimientos, en el que vivir significa únicamente respirar el aire que expira de la luna llena en una noche frente al océano”
Y al rascar la inscripción de caramelo de fibra de vidrio se encontró la perla que dinamitaría su mundo y que haría renacer otro asquerosamente sublime en él.


(Extracto I del libro LISBOA Y LAS FLORES METAFÓRICAS)

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