lunes, 16 de marzo de 2009

Sexo (Peajes en las utopías)





La gloria del leitmotiv es una cosa que me dilata la chabalería de mis neuronas, un mundo como este se merece un decapitador del frac. A pesar de los valores económicos en crisis y los long island ice tea a media tintas, sigo durmiendo con un pulpo con gafas en la cama, te odio carnicera! Quizás sea hora de hacer una decantación en las ostras marinelipodas y procrear melodías y ensamblajes de copla tricornial, eso, o acunar a la bestia parda.

Estoy muerto y no lo se, trabajo diario en un yugo semipistolar con un único destino olvidar todo lo que me preocupa y que rasga las entelequias mediocres de mi chándal de humo y vapor glasé, la condensación de mis pulmonías cretácicas y la gente que día a día me saluda forma parte de Internet y no son personas sino líneas de metro sin colores y acronismo debilitadores de creaciones malas y extasiables.

He perdido la esperanza sobre lo que se arrufa en mi flequillo y voy a contar mi historia: Díctico, fue un niño que tomo biberón hasta los 9 años, con 14 se drogaba con el ventolín (inhalador), con 16 paso por una etapa de vestir de negro, con 18 devino un genio, con 21 la genialidad se fue y llegaron las croquetas de chocolate y aserrín que debilitaron las corneas de su corazón y se desvanecieron cual melocotón en almíbar en salsa barbacoa.

No se ni lo que quiero, pero me apetece un chupito de Allure con nata y agua bendita.

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