10/10/10





Hoy es mi cumpleaños y sólo le pido a mi esquizofrenia que mantenga mis pies fríos como el volcán hundido en mi acuario, que no se piense que aun estoy expectante a que mi corazón se caliente con las tormentas solares de las mandíbulas de mis tortuga, que despierte el aletargado dolor y haga brotar en él mis espejos, que vomite y sueñe las lentas letras enmarcadas en flotadores de los chinos y bragas de la India, que sea el guía con pata de palo y parche en el ojo de los Museos Vaticanos de mis riñones y me haga perderme en la capilla Sixtina de mi hígado, que se ría no sólo de la muerte sino también de todas sus burocracias y roscones de reyes usados de hula hoop, que tatúe en la piel de un cerdo todos los mapas de París, que se tropiece con los domingos de bisturís y sonría al verme sufrir y que me haga ensuciar día si, día también, que me desquicie de la mejor forma posible como un diamante perdido en un pajar.

Que haga ver que no me escucha los días de lluvia y se depile con mis paraguas, que me deje hacer esquí acuático encima de sus pupilas esteladas y que sepa mentir como nadie, solamente le pido a mi esquizofrenia que me deje jugar un rato más con mis juventudes y me haga portador de todas sus lágrimas.

23 años no es demasiado pero son suficientes...