lunes, 21 de noviembre de 2011

Los peces abisales en la oscuridad de tu corazón flamígero



Que se me peguen tus sueños como si fueran las sabanas,
Como las lagañas y los parteluces que separan mis pesadillas de lo real,
Que me pierda en líneas generales y por nada en concreto.

Como tarde y como espera y aguantarlo todo en mis tiernas falanges,
Así se me recree la noción del imperio del desenfreno, la culpa, la precisión,
Todo lo que se hiere en el inaudito y recóndito placer de escucharnos.

No te pierdas en las sendas que se ocultan en tu humo de sed,
Aumenta la pureza de los años del dolor moral, de todas las riñas,
Ese expiatorio lugar en el que concebir la civilización austral.

Todas las vidas sin conexión, todo lo que se siente como incongruente
Y todo lo enfrentado, no te canses, recupéralo todo como en un flashbacks,
Como todo lo que nunca empezó pero al final fue un al fin y al cabo.

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