martes, 28 de julio de 2015

Santificados



Camino sólo en mitad de la madrugada dejando que la soledad estalle en cada esquina, mis manos como orcas asesinas acompañan la oscuridad acunando con cada paso el dolor. Sordo de tanta guerra de recuerdos empiezo a oír el origen de mi piel tiritar, dándome cuenta que soy la descomposición del espectro de la luz que moldea desde mis pulmones a tu corazón, soy el arco lunar en los océanos de tus brazos mientras beso tus ojos y las palmas de tus manos. Mira en esta santificada noche como las vírgenes que lloran lágrimas de pegamento desde el altar nos sonríen al vernos pasar, estamos tocados por la gracia divina, estamos tocados por la ira de millones de dioses del caos que se ocultan tras nuestro amanecer.

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