sábado, 17 de julio de 2010

Lujuria Braquiocefalichospitalaria





Mi casa será el numero 13 de alguna avenida con las calles asfaltadas de estropajos y las aceras serán terciopelo empapado en sangre virginal, mi casa tendrá como repartidores de periódicos las nubes de azúcar de las tormentas boreales y un pastor alemán de porcelana en la entrada con glíptica molecular, mi casa esquivará los rayos del sol en espiral, dejando entrar a la luna por una cristalera en el techo de mi habitación o por un rosetón con osos polares disfrazados de pavos reales, el papel pintado de las paredes estará pegado con las lagrimas y la sudor de todas las que cayeron en el intento al enchufar el lápiz de labios, mi casa será un garabato de un niño ciego, tendrá puertas, ventanas y escafandras y fieras y fieros. Habrá zonas bélicas y zonas de paz, el frío sólo nos envidiará, legumbres germinadas los días impares, en el lavabo una cascada de profilácticos con cubitos de hielo y lagartijas y camaleones de pan de oro, en los techos pianos de juguete y xilófonos de porexpán en mi sienes, en mi casa mis hijos serán geranios y mis hijas amapolas cultivadas fuera de temporada, y en la puerta un cartel que ponga: ECOSISTEMA TRIUNFAL.

Ni queso roquefort, ni platos de ducha eléctricos, ni leyes gravitacionales, nada de mecánica orgánica, ni física quántica, ni torres de vigilancia. Mi casa será la luz que emane del retrovisor de mi cuarto accidente en el faro de tus pies, será la envidia de los astronautas con un jardín con estrellas y un cielo con césped, mi casa será un bucle atemporal y tendrá debajo un cementerio Maya de botes de Ketchup y zombies orientales, mi casa será mi piel y las paredes maestras tentáculos de marfil, mi casa será una bonita equivocación pero tan sutil que parezca la perfección, esa será mi humilde casa... la eternidad hospitalaria del bohemio entre paraguas.

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