Vivir bien, amar bien



Se despertó en mitad de la noche y vi temblar su belleza y de su trémulo pavor al verme sus labios pontificados dieron de beber a mi sed. Clavándoseme la impávida luz de la luna en mí pecho di a luz a una sangre aún mas negra que al contacto con el aire engendró un estuario donde refugiarla y así fue como manchado de tanta vida mi sueño atemorizado humildemente comía.