Prométeme que cumplirás la profecia



Como un horizonte abierto como las heridas del alma que se curan con la lluvia y la humedad de tu pelo. Tus manos sedientas de sangre cavan una madriguera dentro del filete crudo de ternera cuyo huequito servirá de abrevadero a los pobres caballos famélicos. Esta vez me bajo en la misma parada que todos tus demonios esta vez voy a demostrarte que soy mas devastador que tus promesas de amor.